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A 500 kilómetros

Desde tan lejos te recuerdo, te extraño y, sí, a veces te odio. Había preparado este viaje con la ilusión de hacerlo juntos, como un sueño compartido que prometía ser mágico. En nuestra mente, las imágenes eran vívidas: risas bajo el sol, paseos por ciudades vibrantes, y noches llenas de conversaciones interminables. Pero solo una semana antes de que las maletas estuvieran listas y los billetes comprados, todo se desmoronó.

Sé que no hacía tanto que nos habíamos conocido, pero la conexión que sentí fue intensa. Era de esas que hacen que los planes fluyan con facilidad, donde cada idea parece una extensión natural de la otra. Ahora, en cambio, solo me quedan recuerdos amargos que comparto con esta carretera fría y solitaria. En cada destino, una lágrima se asoma, y en cada parada, un suspiro se escapa. Es agotador fingir en las pantallas, mostrar una sonrisa y proclamar mi valentía por hacerlo sola. La realidad es que, detrás de esa fachada, hay una profunda soledad.

Ya han pasado mil kilómetros y me encuentro al otro lado del océano, explorando lo que debería ser un paraíso, pero no lo es. La belleza de los paisajes se desdibuja cuando la ausencia pesa tanto. Intento disfrutar de cada rincón, de cada atardecer, pero un vacío constante me acompaña. Solo me queda superar este dolor. Regresar a casa, a mi refugio, y contar las maravillosas ciudades que he visitado. Espero que en ese proceso, pueda enterrar en el olvido la ausencia y el vacío que me han perseguido en estos crueles kilómetros.

No te equivoques, no me arrepiento. Cada paso que doy es una declaración de que sigo en pie, luchando por mí. Este viaje, aunque lleno de obstáculos, es parte de un aprendizaje más grande. Cada fracaso que enfrento, cada miedo que combate, me recuerda que el crecimiento personal no siempre es fácil, pero es esencial. Y aunque duele, sé que no puedo dejar que nada me frene, ni siquiera este dolor que, de alguna manera, también me empuja a seguir adelante. Después de todo, las lecciones más valiosas a menudo vienen envueltas en desafíos que nos sacuden hasta lo más profundo.

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